
El estar rodeada de gente que se ha propuesto ayudar levantar la tasa de natalidad tiene como consecuencia el bordado de patitos, conejitos, cochecitos, ositos y todos los itos imaginables. Creo que es más especial un regalo que ha hecho una misma, aunque sea en parte.
Estos son los últimos baberos que he bordado, él último tiene dueño pero su dueño todavía no tiene nombre, porque parece ser un poco tímido y aún no ha enseñado la matrícula (como diría mi abuela) en las ecografías.
Después de estos baberos, necesito un bordado un poco menos infantil...